La globalización o mundialización
es un proceso económico, tecnológico, social y cultural a escala planetaria que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo uniendo sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global.
La globalización es a menudo identificada como un proceso dinámico producido principalmente
por las sociedades
que viven bajo el capitalismo democrático o la democracia liberal, y que han abierto sus
puertas a la revolución informática, llegando a un
nivel considerable de liberalización y democratización
en su cultura política, en su ordenamiento jurídico y económico nacional, y en
sus relaciones internacionales.
Ciertos autores (como por ejemplo Guy Rocher) consideran que es más adecuado
en español el término mundialización,
galicismo derivado de la palabra francesa mondialisation, en lugar de
globalización, anglicismo procedente del inglés globalization, puesto
que en español «global» no equivale a «mundial», como sí ocurre en inglés.
Sin embargo, el Diccionario de la Real Academia
Española registra la entrada «globalización», entendida como la «tendencia
de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión
mundial que sobrepasa las fronteras nacionales» (DRAE 2006, 23ª edición), mientras que la entrada «mundialización» no está en el
Diccionario
En la cultura
La
globalización en la cultura se manifiesta en la integración y el contacto de
prácticas culturales: marcas, consumo de medios, valores, iconos, personajes,
imaginario colectivo, costumbres, relacion
es, etc. En un sentido restrictivo del concepto de cultura, se entiende sobre todo lo relacionado con la difusión y consumo de los productos culturales al alcance mundial, fundamentalmente cine, televisión, literatura y música, en los que el factor tecnológico multiplica su capacidad de difusión a gran escala.
A esto se suma
la existencia de focos de atracción para un intenso turismo
cultural, manifestados en los principales destinos turísticos y en
los grandes eventos expositivos (grandes museos, ferias y
convenciones) que aspiran a hacer accesible una cultura de alcance mundial, en
estrecha relación con la ampliación de las redes de transporte internacionales,
especialmente el aéreo.
El mercado
mundial para las industrias del entretenimiento, de las que
el cine estadounidense ha sido el mayor exponente a lo largo de todo el siglo
XX, depende de dos factores técnicos: medios de comunicación e idioma. La
barrera del idioma sigue dependiendo de la realización de doblajes y
traducciones, en las industrias de contenidos narrativos, creándose mercados
sectoriales para las grandes lenguas multinacionales como el español o el
francés, además de la posición dominante del inglés.
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